Anticipo de por dónde puede ir la Reforma Educativa


 

Indalecio Díaz Martínez, 22/03/2012

 

Varios periódicos se hacen eco estos días de las declaraciones del Ministro de Educación, José Ignacio Wert, sobre la necesidad de realizar cambios en la actual legislación educativa con el objeto de optimizar los grandes recursos que se invierten, al mismo tiempo que se mejora el rendimiento del sistema educativo.

 

De las palabras del ministro y del personal del Ministerio se desprende que no van a ser tomadas unas cuantas medidas superficiales, sino que se va a realizar una profunda reforma del sistema educativo, donde pueden ser tocados entre otros los siguientes puntos:

  • Incrementar el límite máximo de estudiantes por aula, tanto en educación primaria como secundaria.
  • Permitir que los alumnos de educación primaria puedan repetir más de un curso, si fuese necesario.
  • Realizar evaluaciones externas al final de cada ciclo de enseñanza primaria.
  • Suspender la aplicación del programa Escuela 2.0, por el que la administración dota a cada niño de un ordenador portátil.
  • Adelantar 2 o 3 años el momento en el que el alumno decide cursar formación profesional o bachillerato para acercarnos un poco al sistema alemán y así permitir unos estudios de FP y bachillerato con una duración de 3 o 4 años.

Dedicaré unas cuantas líneas a comentar cada uno de estos apartados.

 

Incrementar el límite máximo de estudiantes por aula, tanto en educación primaria como secundaria.

Todavía no se han dado cifras del incremento del número máximo de alumnos por clase, pero se piensa que puede ser de algo más del 10%. Es decir, 28 en primaria y 35 en secundaria. En una crisis económica como la que padecemos no podemos sacralizar el tamaño de los grupos, sin que exista una base científica contundente que lo justifique.

 

En la siguiente tabla se muestra el número mínimo y máximo de alumnos por clase en los distintos países de Europa que lo tienen establecido en su legislación y en blanco aquellos que no lo tienen.

 

País

Primaria

Mínimo

Primaria

 Máximo

Secundaria

  Mínimo

 

Secundaria

Máximo

 

Alemania 17 29 26 30
Escocia -- 33 -- 33

España

-- 25 -- 30
Finlandia -- -- -- --
Francia -- -- -- --
Italia 15 26 18 27
Portugal 24 28 24 28

Si bien es cierto que el tamaño del grupo no condiciona el resultado educativo, si perjudica a los alumnos con dificultades de aprendizaje. Por otro lado los grupos de clase son cada vez más heterogéneos como consecuencia de la limitación de las repeticiones de curso, la problemática social y familiar, así como la inmigración. Ello obligará a crear grupos de apoyo o de recuperación en todos aquellos centros en los que se presenten estas situaciones.

 

En los últimos 30 años el número máximo de alumnos por clase ha descendido en Educación Infantil de 30 a 20 alumnos, en Primaria de 40 a 25 alumnos y en Secundaria de 40 a 30 alumnos. A pesar de ello el nivel de conocimientos ha descendido en igual o mayor proporción.

 

Es verdad que el alumno tipo que hoy reciben los centros educativos, (en lo que se refiere a capacidad de esfuerzo, responsabilidad y aceptación de la autoridad del profesor), nada tiene que ver con el pasado. Ese es el principal motivo para que se haya reducido la ratio y no tanto porque ello fuese a tener una influencia muy grande en los resultados educativos, como así ha sido. Sin embargo lo que ha influido más negativamente en los resultados educativos ha sido la alta permisibilidad familiar así como la pérdida de autoridad por parte del profesor, y que juntas han neutralizado todo el esfuerzo realizado por la administración en reducir la ratio alumnos por profesor.

 

Actualmente 26 alumnos del mismo nivel educativo de primaria son motivo para desdoblar la clase en dos grupos de 13 alumnos cada uno y tener que duplicar el profesorado. Como es fácil comprender sería mucho más eficaz, desde un punto de vista didáctico, mantener los 26 alumnos en una sola clase y crear grupos de recuperación con alumnos de niveles inmediatos que lo necesiten en  áreas instrumentales.

 

Son muchos los países donde los colegios organizan clases de recuperación gratuitas fuera del horario ordinario de clase e incluso en periodo de vacaciones, para aquellos alumnos incapaces de seguir el nivel de su clase y sin embargo no desdoblan las clases porque consideran que existe una ratio mínima por debajo de la cual la atención del profesor a la clase disminuye.

 

Permitir que los alumnos de educación primaria puedan repetir más de un curso, si fuese necesario.

No es admisible lo que sucede actualmente en muchos centros que imparten 4º curso de ESO y que más bien parecen antiguas escuelas unitarias. En dicho curso concurren alumnos que piensan acceder a la Universidad con brillantes calificaciones junto a otros que tienen un nivel de 5º curso de primaria. En estas condiciones no hay enseñanza individualizada posible, ni profesor capaz de compaginar las enseñanzas de esta diversidad de alumnos.

 

Hay que buscar soluciones a este caos. Puede que la repetición no sea la solución, pero la promoción automática es en parte la causa de este caos.

 

De la misma manera que no es comprensible que a un alumno se le pueda expedir el título de Graduado en Secundaria con dos o tres asignaturas suspensas.

 

- Realizar evaluaciones externas al final de cada ciclo de enseñanza primaria.

Pocos son los países que no aplican a sus alumnos pruebas externas al centro, con el objeto de evaluar a  los centros educativas, a los profesores y a los propios alumnos. Estas evaluaciones son la mejor garantía para disponer de una educación de calidad. Pero es que además dichas pruebas sirven para que los centros conozcan cual es su nivel comparado con el de otros centros y los padres conocer el percentil en el que se halla incluido su hijo, dentro del aula, del centro o del país.

 

En el pasado los alumnos para llegar a la Universidad debían hacer primero un ingreso para entrar al instituto, dos pruebas de reválida, después del cuarto y sexto curso de bachillerato, (aplicadas por profesores externos) y un curso preuniversitario además de las pruebas de acceso. ¿Qué queda hoy de todo eso?

 

Suspender la aplicación del programa Escuela 2.0, por el que la administración dota a cada niño de un ordenador portátil.

El Ministerio tiene estudios según los cuales en aquellos centros que a cada uno de sus alumnos se les entregó un ordenador portátil descendieron los resultados educativos, en especial en la áreas instrumentales. No me cabe la menor duda que en general los alumnos adquirieron una mayor destreza en el uso del ordenador para manejar un procesador de textos o acceder a la información en Internet, pero a costa de otros conocimientos más fundamentales y ello por varias razones.

 

En primer lugar la gran mayoría del profesorado no tiene la preparación necesaria y suficiente para impartir una clase con 25 ordenadores, ni el soft educativo adecuado, ni conocimientos informáticos para elaborarlo, ni tiempo material en cualquier caso para ello.

 

Es necesario que todos los centros educativos cuenten con las suficientes aulas de informática y con los medios y soportes técnicos para que el profesorado bien preparado pueda transmitir los conocimientos utilizando las nuevas tecnologías. Es aquí donde caben todos los medios informáticos desde la pantalla táctil a la pizarra electrónica. Sin embargo puede que hoy por hoy, en el estado en que se encuentran las tecnologías, la preparación del profesorado y sobre todo la falta de software adecuado y a precio razonable, el ordenador y la pizarra electrónica en clase pueden ser un estorbo para el siempre útil tradicional encerado.

 

Adelantar 2 o 3 años el momento en el que el alumno decide cursar formación profesional o bachillerato para acercarnos un poco al sistema alemán y así permitir unos estudios de FP y bachillerato con una duración de 3 o 4 años.

Según el Ministro Wert la formación profesional española hay que «orientarla hacia el sistema de FP dual, siguiendo el modelo alemán o austriaco». Pues de acuerdo con las palabras del Ministro «el curso 2010-2011 nos encontramos con una situación inédita en Europa. De un millón de estudiantes en la educación postobligatoria de la secundaria, el 69 por ciento estaba en bachillerato y el 31 por ciento en FP. En ese mismo curso, en Alemania, superaban el 60 por ciento de inscritos en la Formación Profesional». Véase: http://pontevedrasur.net/educación/informes-sobre-educación/educación-en-alemania/

 

No cabe la menor duda que España tiene una carencia de personal cualificado profesionalmente. Y no me estoy refiriendo al que ha pasado por la universidad, que como todos sabemos es excesivo para las perspectivas que tiene de encontrar un puesto de trabajo adecuado a su titulación.

 

Ante todo debemos pensar que la mayor aspiración de la persona es encontrar un puesto de trabajo en el que su mayor atractivo no necesariamente debe ser la retribución, sino el encontrarse a gusto en el mismo. Pero una formación universitaria no es la mejor garantía para conseguir tal objetivo, dado que una formación superior a la exigida para el puesto de trabajo crea una gran frustación.

 

Por ello es necesario crear nuevos profesionales no universitarios que se acomoden a un mundo industrial cambiante y ello sólo se consigue con una formación profesional de calidad y prestigiada. Éste es el gran reto que tiene planteado el nuevo ministro de educación.

 

Éste es el gran reto que tiene planteado el nuevo ministro de educación, si al fin se decide a elaborar la ley educativa que ha prometido que verá la luz antes del verano.