Libro Blanco de la Profesión Docente

Indalecio Díaz Martínez, 08/12/2015

 

 Los docentes José Antonio Marina, Carmen Pellicer y Jesús Manso acaban de presentar en el Ministerio de Educación el Libro Blanco de la Profesión Docente que se les había encargado.

Dada la trascendencia que debería tener para el futuro de la función docente y de la educación en España, ya que por primera vez se presentan unas propuestas de tal envergadura a la administración por parte de los propios docentes, resumo aquí los puntos que me parecen más destacables, sin perjuicio de también se puedan descargar los documentos completos en pdf.

 

La profesión docente: Selección y formación de los docentes

El modelo de formación debería articularse en tres etapas:

1. Formación de grado.

2. Prueba de selección, de nivel nacional, para ingresar en el proceso de profesionalización y especialización docente, que tendría tres años de duración.

3. Máster teórico práctico de un año de duración, impartidos en una red de Centros Superiores de Formación del profesorado.

4. Se establecerían unas pruebas nacionales de acceso a esos Centros superiores entre graduados, por áreas de conocimiento. Las pruebas tendrían una periodicidad anual se fijaría un numerus clausus según necesidades.

5. La prueba de acceso sería homogénea en todo el territorio nacional.

6. Cada aspirante obtendría una nota global de la prueba que le permitiría acceder al Centro Superior de Formación de su elección, en función de la nota obtenida.

7. El 25 por ciento de los aspirantes con mejores resultados recibirían, como premio, una beca de excelencia.

8. Superado el curso satisfactoriamente, se desarrollaría la segunda fase consistente en el ejercicio docente en un centro educativo bajo la dirección de un profesor tutor durante dos años.

9. Transcurridos los tres años del período de formación, aquellos profesores que quisieran ingresar en la función pública docente se someterían a una evaluación final.

10. La selección de los Centros educativos para impartir formación, así como de los tutores que han de acompañar a los docentes en prácticas deberán serlo por sus méritos.

 

Evaluación continua del profesorado

Todos los docentes, de todos los niveles y cuerpos, deberán ser evaluados periódica y sistemáticamente.

a) El análisis del portfolio del docente.

b) El progreso educativo de los alumnos.

c) Observación del docente en el aula.

d) Evaluación de los resultados del Centro.

e) La opinión de los alumnos medida con cuestionarios debidamente estudiados.

f) Relación del docente con las familias de los alumnos.

g) Participación del profesor en actividades del Centro.

h) Evaluación por parte del claustro.


La dirección de los Centros

Creación de un Cuerpo de Directores de Centros de Educación Primaria y Secundaria. Al director le acompañará un “gerente” encargado de la organización y un “jefe de estudios” encargado de organizar los procesos de aprendizaje.

Para lograr la cohesión necesaria en el Claustro, los directores determinarían las características de las plazas que resultaran vacantes en su Centro.

Los Directores deberían ser seleccionados entre docentes con experiencia en el aula, y tendrían que aprobar un Curso de formación impartido en los Centros Superiores de Formación del profesorado.

 

La inspección

La función supervisora podrá ser uniforme en todos los niveles y disciplinas, mientras que la función de asesoramiento tiene que hacerse por niveles y competencias.

Los inspectores han de tener la especialización necesaria por niveles educativos, por áreas de conocimiento y por competencias.

Las condiciones para acceder a la inspección deben ser haber cumplido los años preceptivos de docencia, realizar un máster en un Centro Superior de Formación del Profesorado, y hacer un Curso de prácticas con un tutor asignado en el Servicio de Inspección. Al igual que el resto de personal docente, los inspectores deberán asistir a cursos de actualización, y ser evaluados en su desempeño.

 

La profesión docente

La carrera docente debería tener tres posibles vías de desarrollo:

a) Progreso académico. Pertenecería a la rama formativa de la profesión, al ejercicio directo de la docencia, en todos los y podría incluir el siguiente recorrido ascendente dentro de la función docente:

i. Infantil y primaria: maestro, coordinador, jefe de estudios, director, tutor de maestros en prácticas, inspector de infantil y primaria, profesor en Centros Superiores de Formación del profesorado, miembro del Consejo Pedagógico del Estado, profesor en Facultades de Educación.

ii. Secundaria: profesor, catedrático, jefe de Departamento, coordinador de área, jefe de estudios, director, tutor de profesores en prácticas, inspector , profesor en Centros Superiores de Formación del profesorado, miembros del Consejo Pedagógico del Estado, profesores de Universidad en facultades de educación, o en la rama de didáctica de otras facultades.

b) Progreso en la gestión docente. Dada la importancia que concedemos a la gestión educativa, nos parece esencial favorecer esta orientación de la carrera docente. Los ascensos serían: profesor, director, inspector de gestión, formador de directores e inspectores en los Centros Superiores de formación del profesorado, asesor o consejero técnico en las Administraciones educativas, profesores de gestión educativa en las Facultades de Educación.

c) Progreso en el mismo puesto de trabajo reconociendo algún tipo de incentivo o premio: becas de formación, permisos sabáticos para ampliar estudios, incentivos honoríficos y económicos. Una parte de los honorarios deberían relacionarse con la excelencia en el desempeño. 

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