Propuesta de financiación del sistema educativo español


 

Indalecio Díaz Martínez, 09/10/2011

 

Al hablar de la financiación por el estado de la enseñanza debe diferenciarse claramente la escolaridad obligatoria y la no obligatoria. En este estudio consideraremos que, tal como ocurre en otros muchos países, es necesario establecer por ley como periodo obligatorio y gratuito el comprendido entre los 6 y los 18 años, con independencia si dichos estudios se cursan en un centro público o privado. Para conseguirlo es necesario una reestructuración de la gratuidad de la enseñanza.

 

Si tenemos en cuenta que la situación actual de la economía española es la que es y que una ampliación del periodo de enseñanza obligatoria implica un incremento de gastos difícil de asumir, es necesario detraer recursos de alguno de los capítulos correspondientes a la enseñanza no obligatoria.

Debemos tener además en cuenta que en este momento se dan tres circunstancias a considerar:

  • Un excesivo número de estudiantes y titulados universitarios, la mayoría de los cuales no va a poder ejercer una profesión relacionada con los estudios realizados.
  • Una proporción muy alta de familias en las que uno o más miembros se hallan en paro, pero que tienen a sus hijos escolarizados en un centro de educación infantil.
  • Una falta de personal profesionalmente cualificado para incorporarse al mundo laboral y que la industria está reclamando.

Por tanto es necesario dedicar la mayor parte de los recursos disponibles a la atención de los alumnos comprendidos entre los 6 y los 18 años, por ser este periodo de enseñanza el que de manera inmediata puede tener un efecto directo e inmediato sobre la productividad de nuestras empresas.

Por ello mi propuesta es la siguiente:

  • En el primer ciclo de educación infantil, 0 a 3 años, la enseñanza pública será gratuita para aquellas familias con un bajo nivel de renta y en las que ambos progenitores se hallen trabajando. Los demás alumnos escolarizados en centros públicos deberán correr con el 50% del coste de la enseñanza, pagando una matrícula en cuotas mensuales. La enseñanza en los centros privados será de pago.
  • En el segundo ciclo de educación infantil, 3 a 6 años, la enseñanza pública será gratuita para todas las familias hasta cierto nivel de renta, a partir del cual deberá correr con el 50% de los costes de la enseñanza. La enseñanza en los centros privados será de pago.
  • En el periodo de escolarización obligatoria, 6 a 18 años, la enseñanza será totalmente gratuita, tanto en los centros públicos como en aquellos privados que hayan establecido conciertos con la administración para impartir la enseñanza en las mismas condiciones de gratuidad que los centros dependientes de la administración pública.
  • En la Universidad y en los centros donde se obtenga el título de grado profesional, los gastos de la enseñanza recaerán sobre el Estado, las familias y los propios alumnos. En los centros públicos el coste de la enseñanza se dividirá en tercios. El primer tercio será a cargo del estado y por tanto gratuito; el segundo tercio será a cargo de la familia y se abonará mediante el pago de la matrícula por cuatrimestres; y el último tercio será con cargo al alumno. En este último caso, con carácter general los alumnos deberán solicitar a la administración, en el momento de matricularse de un curso, la concesión de un crédito personal por importe igual a los gastos de matrícula, que deberá devolver en el plazo de 15 años desde su concesión, junto con el interés oficial del mismo. Estos créditos podrán ser gestionados por la administración pública o por las entidades bancarias que el gobierno señale.
  • El estado deberá convocar becas destinadas a cubrir los costes totales del tercio correspondiente a la familia así como otros gastos, para aquellos alumnos procedentes de familias con bajos recursos y buenas calificaciones. El importe de dichas becas podrán ser destinadas a cursar los estudios superiores tanto en los centros públicos como privados.

Es necesario implicar a las familias y a los alumnos en la valoración y el coste de la enseñanza. Por ello todos los años el gobierno deberá hacer público el gasto habido en la enseñanza por curso y alumno, para que todos tomemos conciencia de que la educación nunca es gratuita, sino que la pagamos entre todos y por ello deberemos saber cuánto pagan unos y cuánto reciben otros.

 

Esto, junto con el hecho de que los alumnos universitarios tengan que devolver en el futuro los créditos invertidos en su formación, como una parte de los costes totales, puede que actúe de revulsivo para que a la universidad vayan los mejores y además evitar que haya alumnos universitarios sin incorporarse al trabajo por encima de 30 años, a causa del bajo coste que tiene para ellos unos estudios que debemos pagar los demás.

 

Con esta propuesta, que estoy seguro muchos no estarán de acuerdo, se trata de responsabilizarnos todos de los costes de la educación, porque todos los tenemos que pagar con nuestros impuestos y es necesario evitar un mal uso de ellos.