España y las Matemáticas


Indalecio Díaz Martínez, 03/03/2014

 

“Spain is different”, decimos a menudo cuando queremos resaltar aquellas cosas que consideramos positivas en nuestras costumbres y que nos diferencian de los demás países, como si con ello quisiéramos resaltar nuestra superioridad cultural o de otra índole. Y yo digo también “Spain is different”. Algunos somos diferentes no tanto por voluntad propia, sino por la voluntad de otros que quieren serlo y con ello obligan a los demás a diferenciarnos.

 

Algunos españoles, no tantos como parece, se sienten distintos del vecino. No importa que el vecino se halle en el piso de arriba, en el municipio contiguo o en la comunidad autonómica que sea. Por ello no es de extrañar que nos sintamos diferentes a los que viven en otro país.

 

El problema surge cuando los otros, me refiero a los residentes fuera de la piel de toro, empiezan a llegar a la conclusión de que realmente somos más diferentes de lo que cabía esperar de un país que tiene una larga historia en el mundo. Y cuáles son esas diferencias que encuentran en este país y en sus ciudadanos:

- Que a pesar de ser una de las naciones más antiguas de Europa, algunos lo ignoran.

- Que tenemos una de las tasas de paro más alta del mundo.

- Que tenemos un sistema educativo ineficaz.

- Que tenemos unos horarios inadecuados.

- Que tenemos una baja productividad.

- Que la corrupción en este país no es sólo de sus políticos, sino de todos.

- Que sus ciudadanos prefieren resucitar lenguas muertas antes que hablar un idioma extranjero.

- Que a los españoles nunca le salen las cuentas. Ni las del déficit presupuestario del estado, ni las de la economía de cada familia.

 

Es en este último punto en el que yo quiero incidir, porque siento vergüenza ajena cuando a diario veo en la calle manifestaciones en contra de la modificación de las leyes educativas, o cuando los políticos se enzarzan en discusiones bizantinas sobre la educación, sin fijarse en el lugar 31 que ocupan los estudiantes españoles dentro del ranking mundial de conocimientos matemáticos y su aplicación a situaciones reales, de acuerdo con el informe PISA 2012.

 

Para unos la causa es el atraso histórico, para otros a la falta de profesores y recursos, para los más al sinnúmero de leyes aplicadas. Pero yo creo que es todo eso y algo más. En España el trabajo nunca, hasta este momento de crisis económica, se entendió como un bien en sí para el desarrollo personal y no sólo como una necesidad generadora de recursos. Hoy las cosas han cambiado, pero hay algo que no ha cambiado y es la valoración del esfuerzo personal, la responsabilidad en el puesto de trabajo o en el aula, cierto grado de competitividad entre trabajadores o alumnos, la falta de premio al esfuerzo, la retribución por rendimiento, la ley del mínimo esfuerzo… y así nos va.

 

Las matemáticas que se estudian en nuestros centros educativos no están pensadas para resolver problemas de la vida cotidiana, que es lo que se evalúa en los exámenes PISA. A diferencia de otros países, en España a partir de Primaria a nuestros alumnos se les enseñan conceptos matemáticos, que pueden ser necesarios para aquello alumnos que piensan acceder a la universidad, pero no para los demás. El objetivo de la enseñanza de las matemáticas no puede ser formar universitarios y menos matemáticos, sino personas que puedan aplicar lo aprendido para realizar operaciones elementales de la economía doméstica y de las profesiones más comunes.

 

El informe PISA 2012 sitúa a España muy mal en Matemáticas, al igual que en Lengua, pero cuando se ven los resultados diferenciados por comunidades autónomas la cosa todavía es más grave. Y ello pone de manifiesto una vez más que no se debe la causa a los recursos, ya que estos llegaron en igual manera a todas las regiones, sino más bien a un tipo de comportamiento ciudadano apoyado por los políticos de turno.

 

Sin embargo yo quiero en este momento fijarme en un aspecto que la comisión PISA estudió este año: la profesión de los padres de los alumnos que realizaron dichas pruebas. Y es aquí donde todavía salimos peor parados, ya que los puntos obtenidos por los hijos de padres con bajo status social de los países que se encuentran en cabeza de las puntuaciones PISA, superan en más de cien puntos a los hijos de las clases preeminentes de este país, tal como puede verse en el siguiente gráfico.

 

NOTA: El tamaño del círculo indica la proporción de alumnos y el color el grupo principal de la profesión de lo padres:

Rojo, ejecutivos.

Verde, profesionales.

Azul,  trabajadores especializados.

Morado, ocupaciones elementales.

 

 

1. China

2. Taiwán

3. Singapur

4. Hong Kong

5. Corea

6. Liechtenst.

7. Vietnam

8. Polonia

9. Alemania

10. Suiza

11. Bélgica

12. Macao

13. Japón

14. Holanda

15. Estonia

16. Portugal

17. Eslovenia

18. Eslovaquia

19. Chequia

20. Francia

21. Luxemb.

22. Canadá

23. Finlandia

24. N. Zelanda

25. Hungría

26. Australia

27. Dinamarca

28. Letonia

29. Irlanda

30. Croacia

31. España

 

Puntos en PISA

En este gráfico me interesaría destacar algunas particularidades propias de cada país:

  • Las pruebas de China se aplicaron en la ciudad de Shanghai. Los resultados obtenidos son los mejores, con la particularidad de que los alumnos pertenecen a familias de todas las profesiones casi por igual y con pequeñas diferencias en las puntuaciones.
  • Países como Liechtenstein, Bélgica, Portugal, Eslovaquia, Francia y Luxenburgo muestran una gran diferencia de puntuaciones según la profesión que tengan los padres.
  • Japón, Canadá y Finlandia tienen la mínima dispersión de puntuación según la profesión de los padres.
  • España, junto con Irlanda, destaca por el hecho de que la proporción de alumnos hijos de padres que realizan trabajos elementales es muy grande en comparación con las profesiones intermedias.
  • Finalmente cabe señalar un hecho incuestionable y es que la profesión de los padres condiciona en todos los países el rendimiento académico, siendo los hijos de los profesionales los que obtienen las mejores puntuaciones promedio.

Es interesante ver la profesión que ejercen los padres y/o madres de los alumnos que realizaron la prueba en España, en orden decreciente de las puntuaciones obtenidas, según la clasificación de profesiones CIUO-08 (Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones):

 

1. Profesionales de tecnología de la información y las comunicaciones

2. Profesionales de la enseñanza

3. Profesionales de la salud

4. Profesionales en derecho, en ciencias sociales y culturales

5. Técnicos de la tecnología de la información y las comunicaciones

6. Directores y gerentes de producción y operaciones

7. Especialistas en organización de la administración pública y de empresas

8. Profesionales de las ciencias y de la ingeniería

9. Directores administradores y comerciales

10. Profesionales de nivel medio en operaciones financieras y administrativas

11. Oficinistas

12. Otro personal de apoyo administrativo

13. Profesionales de nivel medio de la salud

14. Empleados contables y encargados del registro de materiales

15. Gerentes de hoteles, restaurantes, comercios y otros servicios

16. Profesionales de nivel medio de servicios jurídicos, sociales, culturales y afines

17. Empleados en trato directo con el público

18. Directores ejecutivos, personal directivo de la administración pública y miembros del poder ejecutivo y de los cuerpos legislativos

19. Profesionales de las ciencias y la ingeniería de nivel medio

20. Vendedores

21. Trabajadores especializados en electricidad y electro-tecnología

22. Personal de los servicios de protección

23. Oficiales y operarios de la metalurgia, la construcción mecánica y afines

24. Conductores de vehículos y operadores de equipos pesados móviles

 

Llama la atención en esta lista el hecho de que los alumnos clasificados con el número 18, perteneciendo a las familias del personal directivo de la administración pública o miembros del poder ejecutivo y legislativo, estén situados a 50 puntos de los mejor clasificados.

 

Si cruzamos los datos entre países podemos llevarnos una gran sorpresa, tal como puede verse en el siguiente gráfico.

 

 

Cabría esperar que Alemania, la locomotora de la economía europea tuviese unos resultados en las pruebas PISA excelentes en comparación con España y así es en el promedio. Sin embargo existe un pero: son excelentes para los hijos de padres con profesiones liberales, directivos y técnicos, pero son pésimas para todos los demás, lo que indica un gran desequilibrio en la formación matemática del pueblo alemán, cosa que no ocurre en España.

 

Para ver en detalle lo que ocurre en otros países, así como establecer comparativas entre ellos, recomiendo este link

http://beta.icm.edu.pl/PISAoccupations2012/.