El País, 14/12/2011

Amanda Mars

 

El parte de guerra de esta crisis deja otro dato penoso: España da pasos atrás en su convergencia con Europa. La crisis ha devuelto la riqueza por habitante de los españoles en relación con la Unión Europea de los Veintisiete al nivel de 2002 y ocho puntos por debajo de la Eurozona. Tres años de crisis y cuatro millones de parados situaron el producto interior bruto (PTB) per cápita, uno de los principales indicadores de riqueza de un país, justo en el promedio de la UE el año pasado, lo que implica una pérdida de tres puntos respecto al año anterior —cuando se situaba en 103% y significa un retroceso de ocho años.

 

La economía española comenzó su carrera por acortar diferencias con Europa en 1994 y no dejó de mejorar su posición hasta 2008, según la oficina estadística europea (Eurostat), que ayer publicó el balance de 2010. La ampliación de la UE a los países del Este hizo posible que España pasase de ser unos de los países europeos más pobres, solo por delante de Grecia y Portugal, a compararse con rentas más bajas, lo que le permitió alcanzar e incluso superar la media en riqueza por habitante.

 

Pero nunca, ni en plenas vacas gordas de aquel milagro económico español, logró alcanzar la media de los países del euro. Y desde 2008, con el declive económico, se aleja más. El PIB per cápita español se sitúa en el 92% de promedio de la Eurozona, formada por 17 países, lo que constituye la mayor brecha registrada desde 2004.

 

La economía española por habitante, en resumen, no solo cae, sino que pierde fuelle en comparación con sus socios europeos. Desde 2007 ha perdido seis puntos. "El mayor factor diferencial de la crisis española es el derrumbe inmobiliario, eso nos ha costado la destrucción de 1,5 millones de empleos que no les ha costado al resto de países y una caída de la industria que trabajaba para ese sector y sus servicios relacionados que también ha sido peor", reflexiona Ángel Laborda, director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

 

Uno de cada tres parados de la zona euro es español. Mientras que la economía española retrocedió una décima el año pasado, la población aumentó en tres, así que había menos pastel para más gente. Al revés que en la UE, donde la economía creció en conjunto casi un 2% y la población solo subió dos décimas.

 

La evolución de España en la carrera europea de riqueza por ciudadano alcanzó su tope en 2006 y 2007, cuando se situó en el 105% de promedio de los Veintisiete. Incluso protagonizó aquel tan sonado —y tan efímero— sorpasso respecto a Italia, cuyo PIB per cápita quedó en el 104%.

 

El Gobierno español sacó pecho, mientras que el italiano frunció el ceño y cuestionó el cálculo. Eurostat elabora estas estadísticas valorando el PIB en paridad de poder adquisitivo, es decir, eliminan el efecto del nivel de precios de cada país para hacer más fácil la comparación internacional, un sistema que acepta también el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Italia, que en 2010 quedó en el 101% de renta per cápita, está de nuevo un puesto por encima de España, que ocupa la plaza 13 de la clasificación.

 

También quedan por delante los miembros del norte de Europa. Luxemburgo repitió el país con mayor riqueza por habitante, superó en dos veces y media el promedio de la UE y la eurozona, tras aumentar su PIB per cápita desde los 266 puntos hasta los 271 puntos.

 

La brecha con el país más pobre, Bulgaria, creció porque este se mantuvo en el 44% del promedio europeo. El tirón de Alemania, locomotora del crecimiento europeo el año pasado, también se refleja en estos números, porque pasa del 116% al 118% en renta por habitante. En comparación con 2009, el país de la UE que más riqueza perdió fue Grecia.

 

Eurostat también publicó ayer el indicador de consumo individual efectivo (CIE), un dato de bienestar alternativo que refleja con mayor precisión la situación de los hogares. España se situó en 2010 en el 95 % de la media de la UE, el mismo porcentaje que en el año precedente y cuatro puntos menos que en 2008.

 

Es probable que el indicador del próximo año, correspondiente a este 2011, tampoco arroje buenas noticias para España. "Los recortes presupuestarios ya se han empezado a notar y seguirán haciéndolo en 2012", advierte Antonio Villar, analista del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).