Pensionistas de Primera y de Segunda


Es incomprensible que ha ya dos categorías de españoles a la hora de computar los años de cotización para tener derecho al disfrute de una pensión de jubilación, tal como puede verse en la siguiente tabla:

 

Puede verse en ella la gran discriminación ¡POSITIVA PARA ELLOS! que supone el régimen de pensiones de diputados y senadores con respecto al resto de los ciudadanos, por el simple hecho de que sean ellos los que aprueban las leyes.

 

No importa que sean otros los que con su duro trabajo físico o mental  contribuyen a llenar las arcas de la Seguridad Social o al enriquecimiento del país. Para nuestros representantes en las cámaras legislativas son ellos quienes tienen más derecho a recibir la mejor parte del pastel, porque tienen en sus manos el cuchillo con el que se hacen las porciones, aunque la competencia y dedicación de sus señorías esté pasando por el peor momento de la historia del parlamentarismo español.

 

Los españoles somos iguales ante la ley, siempre y cuando no seamos diputados o senadores o pertenezcamos a la clase dirigente. Esto no es simplemente una injusticia, es una canallada. No es fácil encontrar una palabra que mejor describa esta aberración legislativa en un momento en el que vemos como se congelan las pensiones al mismo tiempo que se retrasa la edad para tener derecho a su disfrute.

 

No es de recibo que mientras un trabajador con 15 años de cotización sólo tenga derecho a percibir el 50% de una exigua pensión cuando llegue a cumplir 67 años, un padre de la patria vaya a recibir con tan sólo 60 años cumplidos el 100% de una suculenta pensión por el simple hecho de haber ocupado un escaño en el parlamento por un periodo de 12 años.

 

Y no importa que su único mérito sea haber sido incluido, por quién podía hacerlo, en uno de los primeros puestos de la lista electoral y su trabajo estar sentado en su escaño para accionar la llave que le permita pulsar el botón con el SÍ o el NO para aprobar unas leyes en las que no ha participado en su elaboración ni en su discusión.

 

Hagamos un ERE de las cámaras legislativas y dejemos exclusivamente a aquellos diputados indispensables que sí trabajan con eficacia y dedicación plena por ser los que elaboran, discuten y defienden sus propuestas legislativas. Y todos estaremos de acuerdo en que tengan unas retribuciones justas y equiparables a los buenos directivos de las mejores empresas, pero como ellos también tengan, a la hora de su jubilación, los mismos derechos y se rijan por la normativa general. Es decir:

 

Para tener derecho a la pensión de jubilación es necesario tener una cotización mínima de 15 años y ello da derecho a percibir el 50% de la pensión establecida. Esta pensión se ve incrementada en un 3% por cada año que se haya cotizado entre los 15 y los 25 y un 2% entre los 25 y los 35. De esta manera con 25 años se tiene derecho al 80% de la pensión y al 100% cuando se tiene una cotización de 35 años o más.