Vías para aprobar los test de estrés


expansion.com 17/01/2011

Por M.M/S.S

 

El Ejecutivo quiere acelerar el proceso de reordenación del sector y estudia fórmulas que faciliten la recapitalización de las entidades. El Gobierno toma medidas para atajar la persistente desconfianza de los mercados hacia España, que considera que tiene su principal foco de incertidumbre en la solvencia de las cajas y la profundidad de su reestructuración.

 

Para ello prepara un doble cortafuegos: 1) otra ronda de ayudas públicas para que todas las entidades superen los nuevos test de solvencia a la banca; y 2) acelerar la transformación de las cajas en bancos, para facilitar su financiación por la vía privada.

 

En el sector señalan que “el Ejecutivo no se puede permitir que nadie suspenda los test de estrés porque son una prueba de fuego de cara al exterior”. Fuentes financieras indican que las instrucciones del Banco de España son claras: “Nos están diciendo que hay que recapitalizarse. Primero, para que todos podamos pasar los test de estrés. Y después, hay que seguir reforzándose para mejorar las ratio de capital”.

 

Las nuevas pruebas de resistencia a las que se someterá el sector bancario europeo se pondrán en marcha entre febrero y marzo, pero aún se desconoce qué metodología se adoptará para los exámenes, lo que mantiene en alerta a las entidades.

 

“Todavía no sabemos cómo van a valorar los activos inmobiliarios, ni cómo será el panorama económico que se contemple para España”, indican las entidades. Por eso el Ejecutivo, dispuesto a que las entidades superen las pruebas, en cualquiera de los supuestos, ha decidido volver a reforzar con fondos públicos el capital de las cajas.

Los cinco grupos que suspendieron los anteriores test de estrés el pasado julio (ver ilustración) están negociando con el Banco de España la obtención del nuevo capital que necesitan. Entonces se calculó que requerían en total 1.835 millones: Catalunya Caixa (1.032 millones); Banca Cívica, sin Cajasol (406 millones); Unnim (270 millones); Caja España-Duero (127 millones); y Cajasur (208 millones), ya integrada en BBK. Pero ahora todo indica que esta cifra será insuficiente. “Nos están pidiendo que solicitemos al Frob (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) algo más del mínimo que necesitamos para curarse en salud”, indica uno de estos grupos.

 

Hasta ahora el Frob ha destinado al sector 11.200 millones, pero las cajas reconocen que ese dinero es insuficiente. “Había unos planes para hacer despidos con unas determinadas condiciones económicas, o para vender activos, como son las sucursales, que van más lento de lo previsto”.

 

La posibilidad de que otros grupos que superaron las primeras pruebas puedan necesitar ahora más fondos para enfrentarse al nuevo examen también está sobre la mesa. Sus planes de integración asumieron presupuestos conservadores, que pueden quedar obsoletos ante la debilidad de la economía y el complejo entorno del sector bancario. “El escenario no es inamovible”, explican las mismas fuentes. Ya no sirven las previsiones de recuperación económica con las que se trabajaba a principios de 2010. Este escenario aumenta la presión sobre las ya deterioradas cuentas de resultados, con importantes caídas de márgenes y altas exigencias de provisiones por morosidad.

El Frob puede poner a disposición de las entidades hasta 99.000 millones mediante emisiones de deuda. Pero los expertos, sobre todo internacionales, señalan que este importe podría ser insuficiente. Y es que los cálculos son diversos: hay quien estima que el sector necesitará 20.000 millones y hay quien apunta que pueden ser 120.000 millones de euros.

 

Sólo bancos

El Gobierno no pierde la esperanza de que ese capital lo aporten sobre todo los inversores privados, por lo que quiere acelerar el proceso de bancarización de las cajas. Desde algunas entidades señalan que la idea de legislar este proceso mediante un decreto “podría ser un globo sonda”. Zapatero cree que con ello daría una señal de autoridad de cara al exterior y que serviría para resolver la falta de credibilidad de la economía española, comentan en el sector. “Ésta es la medida que le gustaría al Gobierno, pero el asunto es delicado. Primero, chocaría con el poder que aún conservan directa e indirectamente las comunidades autónomas y esa disputa retrasaría el proceso”, señala en una entidad que no quiere ser citada. No hay que perder de vista la politización de muchas fusiones. “Y segundo, añade, sería insuficiente para solucionar el problema de la financiación, porque ser un banco no garantiza tener el crédito de los inversores, y menos dadas las tensiones en los mercados de financiación mayoristas”. Una de las claves está en los resultados del año 2010