Reforma de la edad de jubilación


 

Indalecio Díaz Martínez

 

En los últimos meses el gobierno de España aprobó una serie de medidas económicas, para hacer frente al déficit que el mismo creó, con el fin de intentar evitar que la deuda española, tanto pública como privada, lleve este país a la bancarrota. Para ello redujo el sueldo de los funcionarios en un 5% de media y congeló las pensiones para el año 2011.

 

Lo anterior, aunque parezca demasiado, no es más que el principio de una serie de reformas que será necesario aplicar a la economía española para hacerla sostenible. Es cierto que antes que congelar las pensiones era posible adoptar otras medidas, pero quizá sea la mejor manera de poder mostrar de una manera diáfana a los españoles hasta que punto hemos llegado en el desastre de las cuentas públicas.

 

El paso siguiente será acomodar las nuevas pensiones en sus cuantías a la cotización real mientras el trabajador estuvo activo y fijar una edad mínima de jubilación acorde con los años cotizados y la vida media estimada en cada momento. En los próximos meses podremos contemplar manifestaciones callejeras en contra de estas medidas, a pesar de casi todos sabemos que son inevitables.

 

 

Al igual que pasará en los países europeos que todavía no lo han hecho, en una primera etapa pasará la edad de jubilación de los 65 años actuales a los 67, para en una segunda fase paulatinamente acercar la jubilación en algunas profesiones a los 70, como ocurre actualmente con los profesores universitarios y los magistrados, si la vida media de los españoles sigue aumentando.

 

Para mejor entender la necesidad de estas medidas, es necesario comparar  los gráficos que muestran la evolución de la pirámide de población.

 

 

Según dichas pirámides, que casi nadie discute porque la mayoría de los que estamos en ellas ya hemos nacido, la población española mayor de 65 años pasará de 7,6 millones en el año 2009 a 15,3 millones en 2049, es decir se duplicará. Mientras tanto la población en edad de trabajar pasará de 31 millones en 2009 a 25 millones en 2049.

 

Existe la idea muy generalizada de que no podemos prever el futuro con tanta anticipación y precisión pues lo mismo decíamos en el año 1996 y el problema se solucionó con la llegada de jóvenes inmigrantes.

 

La idea anterior tiene una fácil respuesta. Para que la tasa de dependencia no variara necesitaríamos más de 35 millones de inmigrantes adicionales, cosa harto improbable,  para mantener las cuentas de la Seguridad Social.

 

Esto es así, porque unas pensiones equivalentes al 80% del salario medio no son sostenibles cuando la tasa de dependencia pasa de 4 personas en edad de trabajar por cada pensionista a 2 personas trabajadoras por cada persona mayor de 65 años.

 

Puede descargarse el documento completo de este estudio en el siguiente enlace:

 

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