Carlos Dívar «versus» Joachim Sauer


Indalecio Díaz Martínez, 04/06/2012

 

Puede que a mucha gente estos dos nombres no le digan nada y mucho menos la causa de que contraponga sus nombres en el titular de este artículo. Sin embargo considero que viene a cuento traer aquí a estos dos personajes, por la contraposición de los comportamientos que ambos personajes tienen y que representan en gran medida o que ocurre en España y en Alemania.

 

Carlos Dívar es al mismo tiempo Presidente del Tribunal Supremo y Presidente del Consejo General de España. Joachim Sauer es profesor de química de la Universidad Humboldt de Berlín y marido de la canciller alemana.

 

Carlos Dívar ha ocupado y ocupa, en los últimos días, la cabecera de los periódicos de España como prototipo del funcionario que utiliza su tarjera VISA Oro, para cargar a las cuentas del Estado sus estancias en hoteles de lujo de Puerto Banús durante repetidos largos fines de semana, sin que hasta el momento haya tenido la valentía de presentar su dimisión tras la presentación de una denuncia por parte del Vocal del Consejo del Poder Judicial José Manuel Gómez Benítez. Dicho funcionario, que por cierto tiene derecho a una escolta personal constituida por seis personas, ha realizado gastos sin justificar por valor de varios millones de pesetas, según la denuncia, gastos que no está dispuesto a devolver a las arcas públicas.

 

Joachim Sauer, por el contrario no ha figurado en los titulares de los periódicos ya que es un conocido «Sparfuchs», es decir un adicto al ahorro, y como tal no ha ocupado más que unas pocas líneas en algún periódico en el pasado mes de abril, como prototipo del sufrido funcionario alemán, que en vez de acompañar en el avión oficial a su esposa la canciller Merkel en una escapada de unos días en Semana Santa a la isla italiana de Ischia, prefirió tomar un vuelo «low cost», al objeto de ahorrar los 1.300 euros que según la legislación alemana corresponde pagar al consorte de la canciller por el vuelo en avión oficial, ya que los viajes del consorte se consideran en Alemania algo privado y deben pagarse del propio bolsillo. El profesor Sauer es un ejemplo de austeridad en tiempos de crisis y muestra cómo funcionan las cosas en Alemania en lo que se refiere a transparencia y justificación de gastos a diferencia de lo que ocurre en España.

 

En este momento en el que la economía española se encuentra al borde del precipicio, si es que todavía no lo hemos sobrepasado, como consecuencia de largos años de autoengaño creyéndonos un país rico que vivió muy por encima de sus posibilidades, a menudo suplicamos, cundo no exigimos, que sea Alemania la que acuda en nuestra ayuda. Y yo pienso que la primera condición para que alguien que se está ahogando sea rescatado del agua es que el náufrago haga todo lo posible por mantenerse a flote y de esta manera se haga visible en la superficie por sus propios medios y no culpabilizar a los demás de por qué no le socorren.

 

Es necesario de una vez por todas regenerar a este país comenzando por los gobernantes y terminando por cada uno de sus ciudadanos. Vivimos en un país del fraude generalizado, donde la única diferencia está en la capacidad que cada uno tiene de cometerlo. Por supuesto que son los políticos los que debieran dar ejemplo, pero lo cierto es que los españoles no tienen verdadera conciencia de responsabilidad ciudadana y nadie asume la parte de responsabilidad que le toca. Respetamos las leyes de tráfico en cuanto que podemos ser multados por una agente o un radar, pero en tanto creemos que nadie nos ve, las señales al igual que las leyes no se respetan.

 

Ha llegado el momento de pensar que si queremos ser europeos lo tenemos que ser con todas sus consecuencias. Europa ya nos ha ayudado bastante, somos nosotros los que tenemos que ayudarnos a nosotros mismos. Hemos contraído una fuerte deuda, tanto pública como privada, y ahora tenemos que hacer frente a los intereses y al principal. No podemos seguir aumentando la deuda y mucho menos culpabilizar a nuestros acreedores.

 

Ya está bien de responsabilizar a los mercados de todos nuestros problemas. Si hubiésemos con nuestros ingresos y no a bases de créditos otro gallo nos cantaría. La prima de riesgo que nos separa de Alemania superior a los 500 puntos, es decir que tenemos que pagar los intereses un 5% más alto que Alemania, no es culpa de Alemania ni de los acreedores, sino que es culpa de que existe miedo a que no vayamos a ser capaces de devolver nuestra deuda.

 

Pero ese diferencial no lo están produciendo los mercados internacionales si no los prestamistas sean nacionales o internacionales. Como todos sabemos, la mayor parte de la deuda que coloca el Gobierno Español en el mercado al igual que las comunidades autónomas es absorbida por la banca española con los créditos que le concedió el Banco Central Europeo y por tanto es la propia banca española la que no se fía de la capacidad que tiene España de devolver los créditos y mucho menos de las comunidades autonómicas.

 

Ha llegado el momento de que retiremos la tarjeta VISA a todos nuestros políticos y funcionarios. Y después entonemos tods  el “mea culpa”…