Deuda española por habitante


Indalecio Díaz Martínez, 09/02/2013

 

Según los datos publicados por el Banco de España, a pesar de los recortes aplicados por el Gobierno a todas las partidas presupuestarias durante el año 2012, la deuda pública española alcanzó a finales del mes de octubre la desorbitada cifra record de un billón de euros. Esta cifra será superada en 48.020 millones de euros durante el presente ejercicio económico, tal como prevén los presupuestos para este año.

Ello demuestra que por mucho que nos duela, los recortes aplicados no han sido suficientes para detener el déficit causado sobre todo por estas cuatro partidas presupuestarias (sin tener en cuenta los 128.000 millones de la Seguridad Social), ordenadas de mayor a menor:

  1. La partida de pensiones que se ve incrementada por el crecimiento del número de pasivos y la reducción del número de cotizantes, a pesar de la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas de acuerdo con el IPC.
  2. La partida de intereses de la deuda que pasa por primera vez desde 1995 a ocupar el segundo lugar y previsiblemente superará los 39.772 millones de euros previstos en los presupuestos, con un incremento de 9.742 millones con relación a 2012 y superando con ello a los gastos de personal.
  3.  Los gastos de personal al servicio de la administración, todavía no reducido suficientemente.
  4.  Los seguros y subsidios de paro que en vez de disminuir aumentan, como consecuencia de la falta de recursos de la administración para fomentar el empleo al no poder recurrir a más endeudamiento exterior, ya que incrementaría la prima de riesgo.

La deuda pública computable según el PDE es de 817.164.000.000 euros, si bien la deuda total del Estado es de 1.015.507.000.000 euros, a la que hay que sumar la deuda contraída por la banca 1.218.517.000.000 euros y los hogares españoles 848.422.000.000 euros.

 

Si dividimos cada una de estas deudas (expresadas en pesetas para mejor comprender su alcance) entre los 46.815.916 habitantes que tenía España en 2011, resulta una deuda media por habitante de casi 11 millones de pesetas. Esta cantidad nos convierte en el país más endeudado del mundo por habitante, no como consecuencia de la deuda del Estado, sino debido al excesivo endeudamiento de las familias y las empresas, con el agravante de que en su mayor parte se trata de endeudamiento exterior como consecuencia del poco ahorro de las familias españolas.

 

Para su mejor comprensión veamos la deuda media que tiene cada español expresada en pesetas:

  • Administración Central.......................... 2.555.264 ptas.
  • Comunidades Autónomas ......................    730.325 ptas.
  • Corporaciones Locales ..........................    229.083 ptas.
  • Administraciones de la Seguridad Social      94.488 ptas.
  • Las empresas y la Banca ........................ 4.330.668 ptas.
  • Los hogares ..........................................  3.015.332 ptas.

 

Todo ello motiva el alto coste que nos está suponiendo la prima de riesgo que tenemos que pagar debido a la inseguridad que tienen los inversores extranjeros de sin podrán recuperar el dinero prestado.

Hemos de tener en cuenta que en los próximos meses el Estado, la Banca y las empresas deberán renegociar sus créditos por un  importe que supera los 350.000 millones de euros, incluyendo la deuda nueva y ello supone un gran riesgo de que en cualquier momento los inversores sean insuficientes, cosa que gracias a dios no ha ocurrido hasta la fecha.

 

Y finalmente yo me hago dos preguntas ¿cómo es posible que entre los años 2001 y 2007, periodo en el que existía superavit de las cuentas públicas, en vez de amortizar una parte de la deuda todavía seguimos incrementándola?  Y ¿quién va a pagar la deuda que tenemos actualmente?

 

A la primera pregunta la respuesta es clara. A los gobernantes de este país nunca les ha importado amortizar la deuda porque eso no les daba votos y han preferido gastar más de lo que recaudaban, con tal de tener contentos a sus ignorantes electores.

 

La segunda pregunta tiene una respuesta incierta. Desde luego mi generación no tendrá tiempo y dudo mucho que lo pueda hacer la generación de mis hijos.

 

Pero, a lo hecho, pecho. Ahora basta de lamentaciones. Nada resuelve quejarse por tener que pagar las consecuencias del desaguisado en que nos metieron aquellos a quienes hemos votado.

 

Todos los ciudadanos tenemos que asumir la parte alícuota de responsabilidad que tenemos de la situación en la que nos encontramos y no responsabilizar únicamente a los políticos gobernantes de la situación en la que nos encontramos, cuando no a países como Alemania que hicieron a tiempo sus deberes.