Los lazos que unen a Cataluña


Financial Times, 17/06/2011

ANKAJ GHEMAWAT

 

El lenguaje es la más evidente diferencia entre Cataluña y el resto de España, pero hay muchos otras. Cuando la temperatura política aumenta, estas diferencias conducen a llamadas a la secesión.

 

Las discusiones económicas de la secesión se centran principalmente en la transferencia fiscal neta al resto de España. Pero lo que los secesionistas tienden a ignorar son los lazos económicos que continuarán vinculando que seguirá vinculando a Cataluña y no bien con el resto del país.

 

Uno de tales lazos es el ilustrado en la tabla de la derecha, que muestra el lugar que ocupan otros países y otras regiones de España en porcentaje del comercio de mercancías con Cataluña en 2007. La tabla de exportaciones indica que se vende más al resto de España que al resto del mundo.

 

El mayor mercado de exportación de Cataluña, de hecho, es la vecina región de Aragón, y Francia es el segundo pesar estar también al lado y tener una economía 50 veces más grande que Aragón.

La segunda tabla muestra que las importaciones tienden a viajar más que sus exportaciones. Este cuadro refleja el papel de Cataluña como centro de importación. En 2007 tuvo un intercambio internacional con un déficit de 30 mil millones de euros, lo que fue en gran parte compensado por un superávit de 22 mil millones de euros con el comercio del resto de España.

 

Cataluña importa productos en todo el mundo, añade valor a ellos y los vende a los mercados en todo el país.

 

¿Qué sucedería con estos números si la frontera regional fuera reemplazada por una nacional? La economía internacional sugiere que cuando dos empresas están localizadas en lados opuestos de una frontera nacional, lo que supone una teórica distancia física cero, el comercio entre ellas cae cerca de dos tercios.

 

El análisis de más de 100 eventos de independencia desde 1900 confirma una caída de dos tercios en intensidad del comercio, si bien el pronóstico de la rapidez depende en gran medida de si la separación es hostil o amistosa.

 

En el "Divorcio de Terciopelo" entre la República Checa y Eslovaquia, la intensidad del comercio se redujo en tres cuartas partes en los cinco primeros años de la separación, aun sin poner siquiera en marcha un mecanismo aduanero y un pago transfronterizo.

 

Aplicando estos cálculos a Cataluña en 2007, una reducción del comercio de un hipotética Cataluña independiente con el resto de España en un tercio de su nivel actual habría causado que la balanza comercial ampliase el deficit del 4 por ciento del producto interior bruto, a un déficit del 13 por ciento, y su PIB se contrajera un 7 por ciento.

 

Aunque este muy duro cálculo puede ser refinado, por ejemplo, por culpa del impacto de la reducción inter-regional de las exportaciones sobre las importaciones internacionales, las magnitudes sugieren que se trata de un efecto que debe tenerse en cuenta a la hora de sopesar los pros y contra de la secesión.

 

Una lógica similar de sentimientos secesionistas se aplica también en otras partes de Europa - País Vasco, norte de Italia, Bélgica y Escocia, por ejemplo.

 

Aunque la secesión a menudo se planteó como una solución a las artificiales fronteras postcoloniales en partes no europeas del viejo mundo, hay que agregar que la secesión es probablemente un problema de carácter económico en el que la integración regional no es tan avanzada como en la UE. La subdivisión de los países africanos, muchos de los cuales ya se consideran demasiado pequeños para ser económicamente eficientes, no parece la mejor receta para la desarrollo que el continente necesita desesperadamente.

 

El punto más importante es que a pesar de afirmar que la globalización ha vuelto irrelevantes las fronteras nacionales, ellas continúan en materia económica así como en lo político. El énfasis en este punto no es con la intención de sugerir que la secesión no tiene sentido, pero para que quede claro que ello tiene un precio - los costos de la disminución de comercio con los socios comerciales nacionales.

 

Los aspirantes a naciones independientes puede concluir que esto es una parte del precio pagar, pero deben sopesar al menos los pros y los contras explícitamente. Ellos también puede que deseen recordar que, en los últimos milenios, el progreso humano ha sido estimulado por la expansión más que contrayendo los círculos de la cooperación.

 

Pankaj Ghemawat es Anselmo Rubiralta, profesor de la estrategia global IESE Business School y autor de Mundo 3.0: la prosperidad mundial y cómo lograrlo (Harvard Business Revista de prensa, 2011)