Círculo vicioso depresivo

 Mercados El Mundo 09/10/2011

Jordi Sevilla

 

Me gustaría conocer la opinión de los candidatos a la presidencia del Gobierno sobre qué medidas son posibles y necesarias para romper el círculo vicioso depresivo en el que, según los últimos datos y estimaciones, se está metiendo la economía española. De la mano de una fuerte reducción del gasto y del empleo público, el crecimiento se paralizará o incluso se retraerá en el cuarto trimestre. Y con ello, disminuyen los ingresos de las administraciones, dificultando el cumplimiento de los ambiciosos objetivos de déficit, lo que lleva a nuevas reducciones de gasto que encienden, otra vez, el giro de una rueda que puede conllevar, como reconoció esta semana Cándido Méndez, dirigente de la UGT, una segunda ronda de recortes en el empleo privado. Como también apuntan las cifras de paro registrado de septiembre.

 

De esa noria depresiva no salimos ni subiendo los impuestos de alcohol y tabaco ni regalando unos inconcretos 3.000 euros a los autónomos que creen su primer empleo, que son, en lo que llevamos de semana, las más reseñables medidas económicas propuestas por los dos principales candidatos a presidir el Gobierno de esta España.

 

No es extraño, pues, que el CIS haya constatado en septiembre un apreciable empeoramiento del tono vital de los españoles, con una subida de más de tres puntos en el porcentaje de quienes consideran la situación económica como muy mala (41,7%), mientras que la situación política es percibida como muy mala por un 70,5%, más de dos puntos adicionales respecto a julio.

 

Y es que los indicadores coyunturales co¬nocidos estos días muestran datos contradictorios, aunque a peor. Por eso, para entender mejor el momento que vivimos, conviene irse hacia un análisis un poco más estructural. Empezando por el paro, la EPA del segundo trimestre señala que de los 17.330.000 hogares que hay censados en España, 4.340.000 no tienen a ningún activo, 1.367.500 tienen a todos sus miembros en paro y 9.161.100 a todos sus miembros ocupados, mientras que el resto cuenta con algún parado. La relación de este parado con la persona de referencia del hogar es la siguiente: entre cónyuges o pareja e hijos están casi el 53% de los parados, mientras que sólo un 17% del paro afecta a la persona principal. Es decir, poco más de la mitad de nuestros hogares tiene a todos sus miembros ocupados, mientras que en la otra casi mitad, las transferencias públicas, sean pensiones, prestaciones sociales o subsidios son fundamentales para su subsistencia. Por otra parte, la mitad de nuestros parados o son pareja o hijos de una persona de referencia que trabaja, convirtiendo a la familia en la principal red de apoyo social.

 

Si miramos ahora la Contabilidad Nacional Trimestral, una de las estadísticas más importantes que, en mi opinión, publica el INE, podemos conocer algunas informaciones muy reveladoras en los recientes datos del segundo trimestre del año. En primer lugar, que a esa fecha, el conjunto del sector privado español ha tenido un superávit financiero que no ha sido suficiente para cubrir el (menguante) déficit público, por lo que hemos seguido necesitando recurrir (aunque mucho menos) a la financiación externa.

 

En lo que llevamos de año, la capacidad de aportar financiación (ingresos menos gastos) a otros sectores ha sido de 8.946 millones de euros en el caso de las familias; las empresas no financieras han aportado 5.072 millones, y 4.860 millones las financieras. Por su parte, el déficit, las necesidades de recibir financiación de las Administraciones Públicas, ha sido de 41.348 millones, lo que ha hecho que el ahorro nacional no haya sido suficiente para cubrirlo, teniendo que recurrir a la financiación exterior por un volumen acumulado de 22.470 millones; cifra importante que, aunque mucho menos que el año pasado, explica por sí sola nuestra dependencia de los mercados financieros exteriores y su predisposición a prestárnoslos y a que tipos de interés.

 

Lecturas adicionales de la misma fuente estadística presentan otros resultados interesantes. Como que la renta disponible de las familias aumentó en el segundo trimestre un 1,2% (resultado negativo si descontamos la inflación) con una nítida disminución de las remuneraciones de los asalariados, mientras que las empresas aumentaron su renta en un 24,3% con importantes mejoras en el excedente de explotación. O también, que la tasa de ahorro de las familias que pueden hacerlo, aún elevada en términos históricos con un 13% de la renta disponible, está disminuyendo porque, con esas evoluciones de la renta disponible y del paro, es necesario recurrir a los ahorros para llegar a fin de mes.

 

Hay muchos indicadores coyunturales que apoyan la tesis de una ralentización del crecimiento económico medido por el PIB, hasta un 0,7% este año y apenas un 1% en 2012. Si eso es así, por una parte, continuaría la destrucción de empleo. Es posible que la medición del paro registrado no permita apoyar que el incremento registrado en setiembre se deba, como ha dicho el Gobierno, a los recortes adoptados por las comunidades autónomas y ayuntamientos para cumplir sus objetivos de déficit público. Pero convendrán conmigo en que no renovar contratos o despedir a interinos y contratados por parte de las administraciones será necesario o no, pero inevitablemente incrementará el paro, por lo menos a corto plazo.

 

Y, por otra, que con un menor crecimiento, será más difícil cumplir el objetivo de reducción del déficit establecido para 2012 en el 4,4% del PIB, en un año en que la negativa a pactar la prórroga presupuestaria por las elecciones dificultará mucho las cosas a todos los niveles administrativos.

 

Detectar cuáles son y dónde están los puntos de acupuntura del sistema socioeconómico español capaces de, mediante su reforma profunda, activarse para romper este círculo vicioso depresivo se ha convertido en una urgente necesidad nacional. Acumular suficiente fuerza política y social, así como inteligencia para conseguirlo, sólo será posible mediante un Pacto de Estado como el que propugno en un reciente librito de análisis y propuestas, Para desbloquear España. La situación requiere un esfuerzo transversal, mucho más que una enconada batalla partidista. ¿Quién se apunta?