El absentismo laboral y sus consecuencias

 

Indalecio Díaz Martínez, 15/02/2012

 

El absentismo laboral tiene un alto coste para todos - gobierno, empresarios, empleados, compañías de seguros y la sociedad en su conjunto -, si bien cada uno lo soporta de distinta manera: decrecimiento del PIB, reducción de beneficios, reducción del sueldo, insuficiencia de las pólizas y en los bienes y servicios adquiridos por los ciudadanos.

 

Los empresarios se ven afectados por la naturaleza imprevisible del absentismo laboral, que les hace necesario ajustar calendarios o tomar medidas para sustituir al trabajador ausente. Además, incrementa los costes de la empresa al repercutir sobre la productividad y la calidad del producto.

 

El absentismo laboral tiene además un efecto negativo sobre la economía nacional (PIB), como consecuencia de la pérdida de producción debida a la reducción del personal disponible y al incremento de los costes médicos y los subsidios de la Seguridad Social.

 

En el siguiente gráfico se muestra el número de trabajadores en 2010 distribuidos por comunidades así como el promedio de bajas diarias por enfermedad o accidente:

Por ello, todos los gobiernos están interesados en reducir el índice de absentismo y así poder limitar los costes de la Seguridad Social y de la atención sanitaria. En consecuencia el Gobierno acaba de aprobar en el Real Decreto Ley de Reforma Laboral, con las modificaciones que proceda en el trámite parlamentario como Ley, que «las faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos o el 25% en cuatro meses discontinuos en un periodo de doce meses» puede ser causa de despido objetivo, es decir, con una indemnización de solo 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. En dichas faltas se incluyen las bajas por enfermedad o accidente no laboral inferiores a 20 días consecutivos.

 

El PSOE y los sindicatos han anunciado una serie de movilizaciones contra esta y otras medidas tomadas por el gobierno del P.P. como anticipo de lo que puede ser una huelga general y es probable que sean muchos los ciudadanos que secunden dichas movilizaciones. Pero lo que los españoles deben saber es que diariamente alrededor de un millón de trabajadores no asiste al trabajo de manera justificada o injustificada.

No es admisible que el gobierno del PSOE haya visto como desde el año 2001 al 2010 hayan crecido las prestaciones sociales por bajas de 3.500 millones a más de 8.000 millones y no haya tomado ninguna medida para evitarlo.

 

Aunque la enfermedad es la principal del absentismo laboral, sin embargo la mala salud no significa necesariamente la ausencia del puesto de trabajo. A pesar de que los trabajadores con “problemas de salud” se ausentan con mayor frecuencia y durante períodos más largos del puesto de trabajo que los empleados ‘sanos’, hay trabajadores con problemas de salud que pese a ello no se ausentan más que los demás.

 

En todos los estados de la Unión europea existe un interés creciente, en especial como consecuencia de la crisis económica, en combatir el absentismo laboral. Entre los factores impulsores está el creciente número de trabajadores desempleados, el aumento de la competencia a nivel nacional e internacional y el desplazamiento de la producción industrial hacia los países de Europa del Este y de Asia. El motivo está en los altos costes que tiene para la Seguridad Social, así como en los costes de personal y su repercusión en el precio final de los productos.

 

El crecimiento desmesurado de los gastos de la Seguridad Social y el déficit presupuestario está poniendo en peligro la competitividad de nuestros productos en los mercados internacionales y por ello el gobierno gobiernos está modificando la legislación en el ámbito del absentismo y la incapacidad, desviando la responsabilidad hacia los propios empresarios y empleados, al mismo tiempo que intenta que sean las mutualidades y los empresarios quienes intenten controlar el absentismo, si es necesario incluso con el despido.

 

Es fácilmente comprensible que un obrero español, al igual que un funcionario, no tenga el mismo interés que un trabajador americano en la asistencia diaria a su puesto de trabajo, debido a que el primero recibirá prácticamente la misma retribución mensual, mientras que el segundo la recibirá de acuerdo con las horas realmente trabajadas. Apliquemos esta distinta filosofía al coste del producto y veremos las diferencias.

 

Dentro de la propia Unión Europea, las normativas sobre el absentismo y la incapacidad varían considerablemente entre los distintos países europeos. Mientras que en un país una persona que no esté en condiciones de trabajar puede recibir el salario íntegro durante un cierto tiempo, en otro la incapacidad temporal para trabajar puede significar una reducción del 50% de los ingresos. Por ello los índices de absentismo laboral en Europa son significativos. Baste citar que no hace mucho tiempo mientras el índice de absentismo era del 3,5% en Dinamarca, en Portugal era del 8% y el de incapacidad laboral era del 3% en Irlanda y del 13,3% en los Países Bajos.

 

Es muy difícil explicar las causas de dichas diferencias. ¿Puede decirse que los trabajadores de un país con un alto índice de absentismo, tienen una salud peor o una menor esperanza de vida que los trabajadores de otro país con índices más bajos de absentismo? No. Lo que sí todos debemos saber es que existe una alta relación entre los altos niveles de absentismo e incapacidad laboral y la insuficiencia de las leyes para combatirlos.

 

Las PYMEs son mucho más vulnerables al absentismo laboral, sobre todo al de larga duración, que las grandes empresas. Además, suelen carecer de recursos y de conocimientos para combatirlo. Es por tanto aquí donde deben incidir las campañas que se realicen para combatir el absentismo. Es verdad que en la lucha contra el absentismo laboral injustificado los sindicatos no han colaborado o al menos no han luchado para erradicarlo, aún a sabiendas de que la gran mayoría de los trabajadores les apoyaría ya que perjudica a la mayoría y es una plaga que afecta tan sólo a una parte reducida de los trabajadores.