Londres, 26 de febrero de 2010.


Los Servicios del Standard & Poor's publicaron hoy que un débil crecimiento podría socavar las perspectivas del programa de saneamiento fiscal del Gobierno de España (AA+ Negativo/A-1+).
En nuestra opinión, el déficit de las administraciones públicas probablemente se mantendrá por encima del 5% del PIB hasta el 2013, frente a la previsión oficial del 3% del PIB en 2013. Como resultado de ello, esperamos que la tasa de deuda del gobierno central pueda elevarse por encima del 80% del PIB en 2012. También esperamos que el crecimiento económico sea mucho más débil que la actual hipótesis presupuestaria. Existe además riesgo de ejecución significativo con respecto a los planes de saneamiento fiscal del Gobierno y que aún no han sido totalmente especificados.
El presupuesto 2010 contiene un recorte del 2,2% del PIB en la mayor parte de sus ingresos con medidas para corregir el déficit presupuestario del gobierno central, que se estima en el 11,4% del PIB en 2009. Desde la aprobación del presupuesto, el gobierno ha anunciado un nuevo recorte del 3,6% del PIB, en gran medida, sin especificar recortes de gastos y que su mayor parte afectaría al período 2011-2013.
Junto a una mejora en el componente cíclico del déficit de las administraciones públicas (1,4% del PIB) y de una inversión en medidas de carácter temporal (2,5% del PIB), adoptada para aliviar el impacto económico de la recesión y el aumento esperado en los pagos de intereses del 1,2% del PIB, el gobierno espera reducir el déficit para alcanzar el 3% del PIB en 2013.
Nosotros vemos riesgos para el gobierno, dada la baja recaudación de impuestos. Esto es porque, como en muchas economías ricas, la base fiscal de España es muy sensible a la demanda interna y ha sido sensible a la realidad del sector de los bienes, que se estima que representaron más de la mitad del aumento de los ingresos fiscales totales en el periodo 1995-2007. Ninguna de estas fuentes es probable que sea un sólido contribuyente al crecimiento de los ingresos durante los próximos años.
Esperamos que el crecimiento anual del PIB alcance una media del 0,6% durante 2010-2013, en comparación con el 1,5% que pronostica el gobierno. En nuestra opinión, y a pesar de las medidas incluidas en la ley de economía sostenible del gobierno, la necesaria reorientación de la economía fuera del crédito impulsada por la demanda interna hacia los mercados externos se verá obstaculizada por importantes rigideces en la economía española - en particular el mercado de trabajo dual-, que es probable que continúe afectando negativamente el dinamismo de la economía española.
No obstante, los desequilibrios de España con el resto del mundo han disminuido, tal como el déficit por cuenta corriente casi a la mitad en 2009, debido principalmente a la fuerte contracción de los volúmenes de importación. Se estima que en la cuenta corriente el déficit se mantuvo en un 5,0% del PIB y sigue siendo considerable en 2009. Además, dado que las exportaciones son iguales a aproximadamente una cuarta parte del PIB, la posibilidad de una robusta y relativamente rápida recuperación de las exportaciones impulsadas por la recuperación parece ser limitada. Como resultado, hemos de esperar que la tasa de desempleo se mantenga por encima del 15,0% en el horizonte del pronóstico.
Por otra parte, el ajuste económico prolongado y el deterioro en la relación calidad de los activos, seguirán poniendo a prueba la resistencia del sistema bancario español. Nuestra estimación del costo fiscal acumulado para el gobierno en la prestación de apoyo al sistema financiero es del 5% del PIB, y se refiere a las necesidades de financiación efectuados por el Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada (Frob; € 34 millones) (ver "Fondo de reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) 3 mil millones de € de emisión de bonos Rating "AA+", publicada el 20 de noviembre 2009, en RatingsDirect) y el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (19 mil millones de €), que nosotros incorporamos a la deuda pública central.
La perspectiva negativa sobre las calificaciones que hemos asignado el 9 de diciembre de 2009, permanece en su lugar, en ausencia de más agresivas y tangibles las acciones de las autoridades para hacer frente a los desequilibrios económicos y fiscales de España.
Cualquier deterioro por encima de nuestras expectativas actuales podrían poner aún más presión a la baja en las calificaciones.