El capital huye de España

Libertad Digital. 09/06/2010.  M. Llamas / D. Soriano

Desde hace más de dos años los inversores foráneos están reduciendo su exposición a España, pero este proceso se está acelerando en los últimos meses como resultado de las malas perspectivas económicas y erróneas políticas puestas en marcha por el Gobierno para combatir la crisis. Los gráficos oficiales recogen la dimensión de dicha fuga de capitales.

En los últimos meses se ha hablado mucho de los inversores (especuladores según algunos miembros del Gobierno) y de los movimientos de capital extranjero en España. Lo cierto es que, según los datos del Banco de España recogidos por randomspaniard, la inversión extranjera en cartera en España ha caído en 80.000 millones desde 2007. Una cifra que se une al descenso de las inversiones directas que han pasado a significar apenas un 1% del PIB, la cifra más baja de los últimos quince años.

Estas cifras corroboran las que la ONU ofreció a comienzos de este año y que hablaban de una caída de la inversión extranjera próxima al 60% en España durante 2009 frente a una caída del 24% en el conjunto de la UE.

Asimismo, el propio Ministerio de Economía recoge este particular proceso de capital flight (fuga de capitales) efectuada por los extranjeros mediante la liquidación de sus inversiones españolas en cartera. Sin embargo, de forma paralela, al tiempo que caían las inversiones extranjeras en el sector privado nacional aumentaban las ubicadas en el sector público. Así, el flujo de recursos del exterior que se han precisado para financiar a las Administraciones Públicas durante los últimos 24 meses casi dobla la reducción registrada en la inversión en cartera.

Es decir, el flujo de capital exterior en los dos últimos años arroja el siguiente cuadro: menos inversores para el sector privado y más para el Tesoro Público, como resultado del aumento de la deuda estatal (en teoría el activo más seguro), que ahora se paga más cara. Un proceso que, a su vez, dificulta la financiación de empresas y particulares.

Así, tal y como recoge el Banco de España, durante este período la inversión extranjera en deuda pública ha crecido hasta superar el 5% del PIB en el último año. En concreto, en los últimos 24 meses los extranjeros han prestado a las administraciones públicas más de 90.000 millones de euros.

De este modo, el déficit público ha expulsado a los inversores del sector privado, dirigiéndolos hacia el público. El dinero que los extranjeros sacan del sector privado -en parte por una liquidación lógica de malas inversiones hechas durante los años de expansión- acaba financiando una deuda pública creciente, que se encarece cada día y que está generando dudas acerca de la solvencia del Estado español para hacerle frente. Esto genera un efecto expulsión (crowding out) de aquella parte del sector privado (empresas) que quiera acceder a financiación.

¿Quién tiene deuda española?

Sobre la deuda pública, es revelador el gráfico del Tesoro Público en el que se muestra la evolución de los tenedores de deuda no residentes (extranjeros). Según estas cifras, los franceses son los principales sostenedores de los bonos españoles, con más del 25% del total, en un porcentaje que ha aumentado en los últimos meses.

Mientras, los alemanes, japoneses y el resto de los países de la UE han disminuido su papel como acreedores del Tesoro Público. En sentido contrario, el grupo formado por “Asia, África y otros” ha alcanzado casi el 20% del total, cuando hace dos años apenas sumaba el 10%.

En términos brutos, el montante de deuda del Estado en circulación ha pasado de 307.168 millones de euros a finales de 2007 a 488.392 millones en abril de este año. Es decir, un incremento cercano al 60% en menos de tres años.

Fuga de dinero nacional

Pero a la fuga de capitales extranjeros y el efecto expulsión que ha generado el aumento de deuda pública se está sumando ahora un nuevo fenómeno: la huida de capital nacional hacia el exterior.

La previsible subida de impuestos anunciada por el Ejecutivo central y el aumento fiscal efectivo que están aplicando ya los gobiernos regionales del PSOE han provocado que cerca de 30.000 millones de euros hayan volado de España hacia plazas más seguras y menos punitivas con el ahorrador en las úlitmas semanas, según denunció recientemente el diputado CIU Josep Sánchez Llibre.

Esta fuga se concentra de momento en los más adinerados ante las perspectivas de que el Gobierno aplique un nuevo impuesto a los ricos o eleve la fiscalidad de las Sicav (vehículos de inversión colectiva). En este sentido, destaca la creciente fuga de capitales que se está registrando en Mallorca. Según los medios locales, los grandes patrimonios están trasladando su dinero a plazas como Suiza o Luxemburgo a través de fondos de inversión.

Aumenta el déficit exterior

La segunda noticia negativa respecto a la economía española es el reciente aumento del déficit exterior. Tal y como revela Rafael Pampillón, profesor del Instituto de Empresa (IE), si bien el déficit por cuenta corriente en España bajó hasta el 5,1% del PIB en 2009, el déficit exterior aumenta en términos relativos, y se sitúa en el 6,8% del PIB en los 3 primeros meses del 2010, según el Banco de España. Es decir, la brecha exterior aumenta, ya que la pérdida de riqueza ha sido mayor pese a la caída de las importaciones (el PIB en el primer trimestre ha caído hasta los 256.822 millones de euros).

En concreto, el déficit de la balanza por cuenta corriente entre enero y marzo se situó en 17.439,4 millones de euros, bastante menos que en el mismo período de 2009 en el que el déficit fue de 22.052 millones. Sin embargo, aunque el déficit exterior se reduce respecto al mismo trimestre de 2009, aumenta en términos relativos (en comparación con el PIB)

De hecho, según The Economist,  España sigue contando con el déficit exterior más alto del mundo en términos absolutos después del de Estados Unidos.

Aumenta la posición deudora

Como resultado de este desequilibrio en la balanza de pagos, también aumenta la deuda exterior de España, ya que dicho déficit tiene que ser financiado con crédito externo. Así, Pampillón alerta que la economía española arroja unas necesidades de financiación de 15.761,2 millones de euros en el primer trimestre. De ahí, precisamente, que “el sistema financiero español deba apelar constantemente al Banco Central Europeo y recurrir a los mercados interbancarios europeos para financiarse. Por este motivo España sigue aumentando su posición deudora con respecto al resto del mundo”, indica.

Si estos 15.761 millones de euros se suman a la deuda exterior neta que acumulaba la economía nacional el pasado diciembre (983.400 millones de euros), España acaba de superar la barrera psicológica del billón de euros en deuda exterior.

“El déficit de la cuenta corriente significa que los hogares, las empresas y el sector público siguen gastando más de lo que ingresan, algo que sucede desde hace diez años, lo que ha originado una deuda histórica con el resto del mundo que tiene una complicada devolución, en estos momentos de dificultades de financiación”, advierte el economista.

“Para resolver este problema de endeudamiento y déficit exterior habrá que aumentar el ahorro nacional (quizá mejorando la fiscalidad del ahorro, y no empeorándola como parece que quiere hacer el gobierno), aumentar las exportaciones y reducir el gasto público. De no reducirse el gasto público habría que reducir el gasto privado tanto de consumo como de inversión, como viene ocurriendo desde hace más de un año; lo que significa crecimientos negativos del PIB y aumentos en el paro”, concluye.

Algunos contadores en Internet siguen en directo la deuda exterior de España, cómo crece el peso de la deuda y cómo ésta afecta a cada uno de los 46 millones de españoles: este miércoles, la deuda exterior ascendía ya a 1,07 billones de euros, esto es 22.650 euros por habitante ó 58.414 por trabajador activo.