Historia

     La Historia de Tomiño permanece unida a la del resto de la Comarca y no difiere mucho de ella. Su poblamiento es prehistórico y prueba de ello son los distintos petroglifos, túmulos y otros vestigios arqueológicos encontrados en distintos castros. A título de ejemplo pueden citarse los petroglifos del monte Tetón o el yacimiento paleolítico de Chan do Cereixo en Pinzás.

Petroglifo del monte Tetón
Petroglifo del monte Tetón

     Mientras se realizaban los trabajos de construcción del nuevo puente internacional en Goyán, se encontró el yacimiento romano de La Atalaia.

     No sólo la permanencia romana ha quedado de manifiesto, sino también la invasión germánica,  han dejado su huella en este municipio al igual que durante la Edad Media el feudalismo se manifestó con toda su intensidad, tanto en su forma laica como religiosa.

     El poder laico queda representado por la nobleza que se asienta en el Castillo de Tebra, mientras que el poder religioso se pone de manifiesto en el poder obstentado por los abades de los monasterios de Barrantes y de Oya.

     La Edad Moderna aparece marcada por las continuas guerras que se mantienen con los portugueses. Esto hace que a todo lo largo de la frontera que establece el Miño se hayan construido distintas fortalezas a ambos lados del río, con el objeto de defenderse de los ataques del vecino.

     En 1644 el ejército portugués ataca la población de La Barca en Goyán que se defiende con unas simples trincheras. Posteriormente se construye en ese lugar el pequeño Fuerte de La Barca, hoy desaparecido, aunque no está suficientemente claro si fueron los portugueses o los españoles quienes lo construyeron.

     En el caso de Tomiño estas fortalezas se sitúan en Goyán y Amorín, mientras que las portuguesas se sitúan en los pueblos de enfrente Vilanova de Cerveira y San Luis de Gonzaga respecti-vamente, aunque a veces no está lo suficientemente claro quien realiza las fortificaciones en una y otra orilla.

     En 1644 el ejército portugués ataca la población de La Barca en Goyán que se defiende con unas simples trincheras. Posteriormente se construye en ese lugar el pequeño Fuerte de La Barca, hoy desaparecido, aunque no está suficientemente claro si fueron los portugueses o los españoles quienes lo construyeron.

     En el año 1657, para cortar el paso de los portugueses hacia Tuy, lo gallegos refuerzan la fortificación de Amorín y cruzando la frontera construyen en Portugal el Fuerte de San Luis de Gonzaga.

     Al firmarse el 13 de febrero de 1668 el Tratado de Paz entre España y Portugal, se acuerda la devolución de los fuertes ocupados. España devuelve las fortificaciones de Monçâo y San Luis de Gonzaga y Portugal devuelve a España las fortalezas de Amorín y el Castillo de Santa Cruz en La Guardia.

     A partir de ese momento cada uno de los países mejora sus fortalezas en función de lo que haga el contrario. En el caso de España se amplía el fuerte de Amorín y se construye el nuevo Fuerte de San Lorenzo en Goyán, para sustituir al viejo de La Barca.

Fuerte de San Lorenzo
Fuerte de San Lorenzo
Tomiño antes del municipio
Historia del territorio de Tomiño antes se ser constituido en ayuntamiento.
Autor: Pedro López Gómez
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