Historia de La Guardia

     El origen de La Guardia es un tanto impreciso. Muchos consideran que el nombre latino Ostium Minii significa Puerta del Miño y por tanto hace referencia a Camposancos, una de sus parroquias.

     Igualmente imprecisa es la procedencia de su nombre, ya que mientras el Padre Sarmiento quiere ver su origen en las palabras Garda o Varda y más tarde Gauda, otros por el contrario atribuyen su origen al portugués.

     Dudas que se incrementan todavía más con la procedencia de la calle Malteses, Rúa da Malta en portugués. Para unos su origen podía ser la llegada de una nave de aquella procedencia, mientras que para otros su nombre se lo asignan los portugueses con el sentido de chusma, en algunas de sus conquistas.

La Atalaya
La Atalaya

     Podríamos iniciar el conocimiento de la historia de La Guardia a partir del siglo III, suponiendo que sea ésta la fecha en que los hispano-romanos abandonan el monte Tecla y bajan al llano.

     Para Juan Domínguez Fontela, La Guardia estaba en la "Vía per loca marítima" romana que conducía de Astorga por Braga a Vicus Espacorum y por tanto fue un pueblo altamente romanizado. Era por tanto el puente de unión entre la Citania y los distintos castros que existen en la comarca.

     Al entrar en España los bárbaros, al parecer ocuparon esta comarca que históricamente se conoce como Tierra de Turonio o Turonia y a sus habitantes turonios, siendo ocupada por los suevos y al parecer antes, en el año 445, saqueada por los vándalos. En las actas del Concilio de Lugo del año 569 a esta tierra se le conoce como Gauda.

     La Guardia fue saqueada en el año 997 por los náufragos de una embarcación árabe, lugartenientes de Almanzor, que se había hundido en la desembocadura del Miño, siendo posteriormente también ocupada.

     Los barcos de La Guardia participaron en tiempos del Rey Fernando III el Santo en la toma de Sevilla, ganando las armas y emblemas de la Villa: Un barco desarbolado sobre olas de plata en campo de azur, que con el añadido de un castillo y una corona es hoy el escudo de La Guardia.

     Perteneció a los templarios y al desaparecer la Orden fue donada por Pedro el Cruel a Suero Yáñez de Parada, Conde de Turonio, siendo conocida en la época por el nombre de "Guarda de la Foz del Miño" y cuyo territorio comprendía los actuales ayuntamientos de La Guardia, El Rosal y Oya.

     Enrique de Trastamara la puso bajo la jurisdicción del Obispo y Cabildo de Tuy, siendo usurpada más tarde por Don Pedro Álvarez de Sotomayor, Conde de Caminha y vizconde de Tuy, conocido con el nombre de Pedro Madruga, pero es devuelta al Obispo y Cabildo de Tuy por Real Cédula de los Reyes Católicos el 6 de junio de 1482.

     La Guardia estuvo varias veces en poder de Portugal. Una de ellas tuvo lugar en 1665, tras un asedio al Castillo de Santa Cruz durante una semana por parte de 12.000 soldados al mando del Conde de Prado. Dicho castillo, construido poco antes, tuvo que rendirse el 20 de noviembre de dicho año.

     Tras rendirse, el Gobernador del Castillo de Santa Cruz José Madureira firmó las capitulación ante el general de artillería portugués Fernando de Sousa estableciendo que las tropas rendidas llevarían consigo las armas y saldrían a tambor batiente.

     Al poco tiempo de ocupar los portugueses La Guardia iniciaron la construcción de una torre circular para defender el puerto, justo en la parte norte de la boca de entrada, a la que se conoció con el nombre de Atalaya. Dichas obras terminaron en 1666. Los portugueses ocuparon La Guardia hasta el día 1º de mayo del año 1668.

     En 1779 la Atalaya fue reconstruida como fuerte para defenderse de los piratas, pero a principios del siglo XX prácticamente se encontraba en ruinas hasta que con motivo de unas obras en el puerto en el año 1945 fue totalmente destruida.

     A punto de finalizar el siglo XX y cumpliendo una vieja reivindicación guardesa se edificó una nueva Atalaya que recuerda el desaparecido monumento.

Castillo de Santa Cruz
Castillo de Santa Cruz

     El día 5 de febrero de 1.809, las tropas francesas al mando del general Merle ocupan la Guardia, pero por poco tiempo ya que vuelven a salir el día 10 de marzo del mismo año, siendo uno de los primeros pueblos de Galicia que se vieron libres de los franceses. Algún tiempo más tarde el Mariscal Soult intentó cruzar el Miño por el Pasaje, pero fracasó en el intento.

     En el año 1838, durante la guerras carlistas, Guillade se apodera de La Guardia, pero por pocas horas. Nueve años más tarde, en 1.847, se constituye El Rosal en ayuntamiento, quedando La Guardia reducida a lo que es actualmente, uno de los municipios más pequeños de Galicia.

     En el año 1868 las monjas benedictinas, como consecuencia de los decretos de desamortización, abandonan el Convento marchando para Bayona y en él se establecen lo que serían las primeras escuelas públicas de La Guardia.

     Para poner remedio a este problema y devolver el convento a las monjas, el obispo de Tuy Don Juan María Valero, compra a Don Bernardino Lomba un edificio nuevo que había construido en la calle Elduayen, hoy calle Puerto Rico, que estaba dedicado a sala de baile y almacén y lo cede al Estado, a cambio de que le sea devuelto el convento. 

     En 1881 las monjas regresan de Bayona al Convento y las escuelas se trasladan a dicho edificio, donde estuvieron ubicadas hasta 1966 en que se construye el antiguo Centro Escolar de Rodríguez Sinde y las viviendas de los maestros.

     En el documento de permuta y cesión al Estado figura un apartado en el que se dice que dicho solar y edificio sólo podrán ser destinados a la enseñanza.

     Mucha de la historia de La Guardia fue recogida en los periódicos locales que hubo en La Guardia en el primer tercio del siglo XX: Heraldo Guardés, La Voz del Tecla, Nuevo Heraldo, Presente, Lealtad y el Boletín informativo de Sociedad Pro-Monte.

     Para la consulta de datos contenidos en las actas municipales y otros archivos históricos de La Guardia se recomienda leer las colaboraciones de José A. Uris Guisantes y otros en la web: http://www.galiciasuroeste.info/varios/index.htm  

 

 

Vista panorámica de La Guardia
Fotografía panorámica a gran tamaño del antiguo barrio marinero.
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A Insua

     En la desembocadura del Miño, en el lugar conocido como Boca da Barra, existe un islote rocoso, o barra conocido como A Insua, que si bien en algún momento fue ocupada por los españoles e incluso tuvo uso común, su soberanía pertenece a Portugal. No tiene terreno cultivable, pero sí tiene agua dulce a pesar de encontrarse en el mar.

     El hecho de mencionar aquí su pequeña historia obedece al hecho de estar muy unida a la de La Guardia por su situación estratégica.

     Tiene una fortaleza en forma de estrella irregular con 5 bastiones, plaza de armas y que muros actúan como rompeolas. Formando parte de la propia fortaleza existe un convento con iglesia y claustro.

Historial:

  • En 1378, durante el Cisma de Occidente, algunos religiosos gallegos y asturianos enfadados con Castilla por su apoyo al Papa de Avignon se refugian en las proximidades del Miño.
  • En 1392 el Papa Bonifacio IX autoriza a los franciscanos portugueses quienes comienzan las obras del convento de Santa María da Insua.
  • En 1471 se reconstruye el convento.
  • En 1580 la Insua es ocupada por la armada gallega.
  • En 1602 fue atacada por los corsarios ingleses.
  • En 1606 es saqueada por los piratas luteranos de la Rochelle.
  • Entre 1649 y 1652 se construye la fortaleza.
  • En 1676 se amplía el convento.
  • En 1807 de nuevo vuelve a ser ocupada por las tropas españolas para capitular un año más tarde ante las tropas francesas.
  • En 1834 abandonan la isla los monjes.