Camposancos en la historia

     La actual parroquia Santa Isabel de Camposancos, desde tiempo inmemorial ha tenido una entidad propia y una historia que ha marcado a sus habitantes, hasta el punto de que todavía hoy  ser camposino encierre un cierto sentido peyorativo.

     La Entidad Local Menor de Camposancos, especie de ayuntamiento dentro de otro ayuntamiento, ha sido reconocida al amparo de lo que dispone la Ley de Régimen Local, atendiendo a sus peculiaridades históricas.

     Este territorio, designado con el nombre de Coto de Camposancos, le fue adjudicado por el obispo de Tuy a los monjes benedictinos del monasterio de Barrantes, cuando éstos lo ocuparon tras haber sido restaurado el año 1138.

     Desde dicha fecha hasta 1436, en la que se clausura tal monasterio, los vecinos de Camposancos rindieron vasallaje al abad del convento. A partir de ese momento todos los bienes del monasterio de Barrantes pasaron a ser propiedad del Cabildo Catedralicio de Tuy, como consecuencia es a este Cabildo a quien deben los camposinos pagar sus tributos, foros o impuestos.

     Por este tiempo contaba Camposancos con dos ermitas, la de San Mauro y la de San Telmo en el barrio de Sáa y administrativamente hablando desde el punto de vista eclesiástico pertenecía a la parroquia de Cividanes o Salcidos.

     Es en el año 1760, cuando el Cabildo de la Catedral de Tuy determina que para evitar la oposición de los vecinos a pagar los treinta reales trienales de tributo por cada casa, dada la "equidad y benignidad" del Cabildo, se sustituya dicho pago por un contrato de arrendamiento de las tierras y casas del Coto.

     En 1798 el obispado de Tuy autoriza la segregación de Camposancos de la parroquia de Salcidos para constituirse en la nueva parroquia de la Visitación, adoptando como iglesia parroquial la ermita de San Mauro.

     En 1816 comenzó a construirse la iglesia actual que tardó en construirse cuarenta años como consecuencia de diversas interrupciones.

     En 1838 Camposancos volvió a unirse al ayuntamiento de La Guardia, del cual se había desglosado siete siglos antes al incorporase a la jurisdicción del monasterio de Barrantes.

     Como consecuencia de la aprobación de los decretos de desamortización de Mendizábal y sus sucesores, se consideró que tras este contrato de arrendamiento lo que se ocultaba era un foro y como tal le era de aplicación dicha ley y por tanto procedía la redención del mismo.

     La aplicación de la desamortización de Camposancos fue ejemplar, a diferencia de lo que ocurrió con los foros del monasterio de Oya y otros lugares, gracias a un hombre benefactor del pueblo de Camposancos, como lo fue el guardés Don Joaquín Alonso Martínez, que en vez de adquirir para sí tierras y casas, prestó a los vecinos la cantidad de nueve mil setecientas veintiocho pesetas para redimir el foro.

     De esta manera los vecinos pudieron firmar el contrato de compraventa del Coto en Pontevedra el día 1 de diciembre de 1870. En dicho contrato se establece que las viviendas y una parte de las tierras se adquieren a título individual mientras que el resto quedan en mano común, que es a las que se refiere el actual Coto.

     Para administrar los restos comunes que quedaron del Coto después de la redención, se creó pocos años después una Junta Administrativa que tras diversas vicisitudes, enfrentamientos entre vecinos y también de éstos con el ayuntamiento de La Guardia, pasando por sentencias del Tribunal Supremo, ha llegado hasta lo que es hoy la Entidad Local Menor de Camposancos.