Iglesia de Santa Marina

Santa Marina
Santa Marina

     El Rosal es digno de visitar por sus paisajes de montaña, de costa, de valle y de río. Pero también lo es por las bellas creaciones artísticas que aquí pueden encontrase.
     En primer lugar figura la grandiosa iglesia parroquial de Santa Marina. En ella se integran distintos estilos arquitectónicos según se fueron realizando las distintas ampliaciones que se han realizado.
     Consta de una nave principal y dos laterales donde se combinan el románico y el gótico. El retablo del altar mayor, así como los dos laterales que cierran el ábside, pertenecen al siglo XVIII y son magnífico estilo barroco.
     El amplio y bello coro se halla soportado por un gran arco elipsoidal y una techumbre a juego en el que se pintaron unos frescos representativos del martirio de Santa Marina, atribuidos al pintor guardés Manuel Ángel.
     El estado de abandono en que se encontraba los tejados de la iglesia e incluso la torre en los años 50, hicieron que dicha techumbre estuviese a punto de desaparecer y los desconchados dejaban ver las ripias de madera que sostenían el argamasa.
     Pero una actuación acertada permitió que pocos años después, coincidiendo con el arreglo del atrio y del tejado, se reconstruyese dicha bóveda. Un gran artista, cuyo nombre no recuerdo, fue el encargado de rehacer las pinturas desaparecidas y repintar las existentes, quedando con el actual colorido tras la restauración realizada.

La torre que nunca existió

Iglesia proyectada
Iglesia proyectada

La construcción de la fachada neoclásica se realizó hacia mediados del siglo XIX y en el proyecto incluía dos torres de estilo "manuelino" de unos 30 metros de altura.

La torre norte es el actual Campanario y la torre del sur se proyectó para Torre del Reloj. Se conservan láminas representativas de la iglesia con ambas torres tal como yo mismo he podido ver y que queda reproducido en el fotomontaje que se acompaña.

 

Por falta de presupuesto, el proyecto de las dos torres no pudo ser llevado a cabo y se tomó la decisión de incorporar provisionalmente a la parte superior de la torre del campanario, las cuatro esferas del reloj. Ello puede apreciarse si observamos cómo las 4 esferas se hallan incrustadas en la pirámide de la torre como un añadido.

Ya a principio del siglo pasado, la cortedad de miras de uno de los abades que tuvo la parroquia impidió que un mecenas pudiese terminar la obra por su cuenta, por el simple hecho de que exigía para ello que su nombre figurase en la fachada.

 

Otros monumentos

Iglesia de San Miguel
Iglesia de San Miguel

     Las iglesias parroquiales de San Bartolomé en Eiras, de San Juan en Tabagón y también la de San Miguel son todas ellas neoclásicas y también fueron terminadas de construir en el siglo XVIII.
     A ellas hay que sumar una serie de ermitas que situadas en las laderas de la montaña son las antecesoras de las iglesias parroquiales y son el recuerdo vivo de que hasta no hace mucho tiempo la población del Rosal se asentaba en las partes altas del valle.
     En los últimos cien años, según se fueron construyendo las carreteras, el hombre empezó a construir sus viviendas más cerca de los ríos, sin darse cuenta que había mucha más humedad, cosa que hoy está reconsiderando cada vez que contruye una nueva vivienda.
     Prueba de todo lo anterior son las ermitas o capillas de San Martiño en el "Campo do Couto" cerca de la cumbre de "A Valga", San José en Novás, San Vicente en Marzán, San Julián en Sanjián y La Magdalena en Eiras. A ellas hay que añadir el llano la de San Sebastián en Medas y la de San Gregorio en Pías.
     Es necesario recordar que en todas estas iglesias y capillas se encuentran imágenes de gran valor artístico pertenecientes a todos los estilos de la imaginería, desde la románica, hasta la neogótica y barroca.
     Cabe destacar la gran cantidad de cruceiros, medio centenar, alguno con casi medio milenio de antigüedad, que fueron construidos en los cruces de los caminos por todo el municipio.
     A ellos hay que sumar las llamados "almiñas", una especie de altar con imágenes que culminaban en el "cruceiro" de piedra. A los pies de estos últimos solían dejar los agricultores unas espigas de maíz cuando realizaban la cosecha e incluso algunas tenían un peto para monedas.    Estas ofrendas servían para el culto al alma de los difuntos.

     Para un estudio más exhaustivo de las obras de arquitectura, imaginería y pintura en las iglesias parroquiales del municipio del Rosal, se recomienda acceder a estos enlaces de la Diócesis de Tuy-Vigo: 

 

 

Molinos del Folón y del Picón

     En las laderas de la montaña así como en las orillas del río Carballas, el hombre ha sabido aprovechar la pendiente y la escasa agua del verano para mover molinos y aserraderos o sierras.
     Visita obligada es hacerlo al más de medio centenar de molinos situados en las estribaciones de los montes de La Groba, conocidos por los nombres de O Folón y O Picón. Todos ellos se hallan en el monte "Do Couto", cerca de La Valga en las estribaciones del los montes de La Groba, en su vertiente hacia el Rosal.

     La mayor parte de estos molinos eran comunitarios, llamados de herederos, y fueron construidos a partir de finales del siglo XVII hasta principios del siglo XX y utilizados para la molienda del trigo, centeno, cebada y sobre todo maíz, hasta bien entrado el último tercio del siglo pasado.
     Como consecuencia del progreso económico, poco a poco se fueron abandonando a medida que el hombre dejó de elaborar en sus casas el pan, en concreto el de borona o maíz, y fue adquiriendo molinos eléctricos que hacían una molienda de mala calidad, pero para la alimentación animal era aceptable.
     Hace unos años se procedió a su reconstrucción por cuenta del Ayuntamiento, tras hacer sus propietarios una cesión por 25 años. La Xunta de Galicia los declaró Bien de Interés Cultural el año 1998. En total son 36 los llamados molinos del Folón y 31 los del Picón.  

Reducio
Reducio

     Algunos se encuentran en perfecto estado de funcionamiento, ya que se les dotó de "o reducio" o turbina y "a moega" o tolva para el grano, "o pexo" o freno, pues al ser de madera fue lo primero que se deterioró. Todos ellos se rehabilitaron rehaciendo las paredes, "a mo" piedra giratoria, el tejado, las "levadas" o conducciones de agua, "o cubo" depósito de agua, así como "os pousadoiros", "cargadeiros", escaleras, etc.

     Para visitar los del Folón es necesario acceder desde Martín, mientras que a los del Picón se accede desde este lugar. Existe una alternativa que es hacerlo por la pista forestal que llega a San Martiño y llegar hasta el punto conocido como "A Cereixeira", donde existe una plataforma que permite ver desde arriba los molinos del Folón, al mismo tiempo que se dejan a la izquierda los del Picón. Para visitas colectivas puede solicitarse al Ayuntamiento una visita guiada y puede verse el funcionamiento de algunos de ellos.

     Para construir estos molinos fue necesario derivar el agua del Regueiro da Cal, afluente del Carballas con desembocadura más arriba de Fornelos. Dicha derivación se realizó en el punto conocido como "Enxobrigada" y canalizó el agua hasta el alto de "A Cereixeira", punto donde se bifurcó y bautizó con el nombre de "Os Niveles", porque se reparte el caudal en partes iguales entre los molinos de O Folón y O Picón.

     Una vez utilizada el agua como fuerza motriz para mover los molinos se destina al riego de Martín, Visodoseidos y la campiña baja la primera y el Picón y parte de Fornelos la segunda.

     También se encuentran otros muchos molinos en las orillas del río Carballas, la mayoría de ellos en funcionamiento. Por el contrario las sierras o aserraderos hace muchos años que han dejado de funcionar. Algunas han desaparecido, otras se encuentran en ruinas, si bien se ha iniciado ya la rehabilitación de alguna de ellas. 

Obras modernas

     En la década de los 50 del pasado siglo, el Ayuntamiento del Rosal sufrió una gran transformación desde el punto de vista arquitectónico: la construcción en cantería de modernas escuelas de primaria en cada uno de los barrios, todas ellas con viviendas para maestro.
     El porcentaje obligatorio destinado en los presupuestos al embellecimiento de las nuevas construcciones se gastó en la adquisición de hermosos "cruceiros" de piedra que se instalaron en los pequeños jardines con que contaba cada escuela.
     En dicha década también se realizaron otras obras muy importantes en piedra que es necesario destacar: la plaza de abastos con su torre para depósito de agua y soportal, la fuente con surtidor y balaustrada que se encuentra enfrente, el cierre del atrio de la iglesia también con otra bella balaustrada de piedra, la fuente-bebedero de la feria, la plazoleta del cruce de Tabagón, los lavaderos de todo el municipio, etc.
     Lo anterior, unido a la compra y derribo posterior de las cinco o seis casas que cerraban la entrada a la plaza del Calvario y la instalación del monumento al Cabaqueiro, permiten que hoy podamos disfrutar en El Rosal de una de las plazas más bellas de todas las villas de la Provincia.